Adicción a Whatsapp y a las redes sociales

Si bien el WhatsApp y las redes sociales son unas grandes herramientas para comunicarnos, cada vez son más las personas que desarrollan adicción a WhatsApp y a las redes sociales. A continuación te contamos todos los datos sobre estas adicciones cada vez más comunes en un contexto marcadamente tecnológico.

La adicción al WhatsApp y a las redes sociales

El WhatsApp y las redes sociales son una gran alternativa para todas las personas que buscan una comunicación fluida ya que permiten comunicarse rápidamente y por tanto aportan respuestas inmediatas e interactividad. Su uso suele ser positivo si no se dejan de lado otras actividades como estudiar, trabajar, hacer deporte o practicar cualquier tipo de afición como estar con los amigos o tener contacto con nuestra familia.

Ahora bien, como vemos en CanariasNoticias.es cada vez son más las personas que desarrollan una adicción al WhatsApp y a las redes sociales alejándose de la vida real, viviendo mucho más ansiosas, reduciendo su autoestima y perdiendo su propia capacidad de autocontrol con respecto al uso de estas redes y sistemas de mensajería instantánea.

Las motivaciones de las personas para usar las redes sociales son diferentes y muy variadas: ser visibles ante otra gente, reafirmar su identidad, poder comunicarse con los amigos, intercambiar música o fotografías, etc. Asimismo, con WhatsApp y algunas redes sociales es muy sencillo engancharse porque son apps gratis y mucha gente se termina conectando por hábito e incluso para controlar a otras personas: para ver lo que hacen, si están en línea, etc.

Esto último se correspondería con un mal uso de las redes sociales, ya que las estaríamos usando para espiar o controlar a los demás. Pero cabe diferenciar entre el mal uso de las redes y la adicción a las redes. Cuando hablamos de adicción a WhatsApp o redes nos referimos no sólo a un mal uso, sino a un uso con pérdida de control. A cuando las redes sociales nos absorben a nivel mental y nos hacen utilizarlas todos los días durante mucho tiempo. Hablamos de una gratificación inmediata que hace sentir bien a los adictos, que no piensan en las consecuencias que esto puede tener a largo plazo ya que los adictos dejan de lado a su gente, sus amigos reales, a su familia, e incluso pueden llegar a descuidar su trabajo o sus estudios por el abuso de WhatsApp y de las redes sociales.

De esta forma, las personas adictas suelen presentar un bajo rendimiento, se aíslan, pierden el interés por otros temas, se irritan, se vuelven más sedentarias y ven alterado su sueño. Con todo, la adicción puede considerarse en una fase grave cuando el uso es abusivo y descontrolado e incluso aparecen los síntomas de abstinencia como la depresión, la ansiedad o la intranquilidad cuando no se tiene disponible una conexión.

Las personas que tienen adicción a WhatsApp y a las redes sociales suelen presentar ansiedad por su uso y poco a poco los problemas se van expandiendo en su vida: la salud, la familia, el trabajo o los estudios y las relaciones sociales empeoran por este problema. Estas personas se pasan literalmente todo el día hablando por WhatsApp o conectadas a las redes sociales, entran en Internet cuando se levantan y también es lo último que hacen cuando se acuestan. Todas sus otras tareas duran mucho menos o las realizan mientras continúan usando las redes sociales. Muchas veces ni siquiera son las horas que estas personas pasan conectadas, sino lo que interfiere esta conexión en su día a día.

Como sucede con todas las adicciones, hay personas y grupos de personas mucho más vulnerables. En este caso los adolescentes son probablemente el mayor grupo de riesgo que existe ya que todos ellos buscan encontrar nuevas sensaciones, conocen mejor las redes sociales y pasan mucho más tiempo operando con las nuevas tecnologías.